Pueden ser prácticas de los partidos, lo que es saludable y parte de la independencia de ideas dentro de conglomerados; pero no deja de llamar la atención que, mientras se elaboraba el programa oficial de la Presidenta Bachelet; y en lo que concierne al tema del aborto; la Democracia Cristiana (DC), hubiese dejado por escrito un documento reservado con ciertas indicaciones si el programa de Gobierno llegase a plantear la eventual legalización del aborto. Como si fuese una especie de cláusula con letra chica, que advirtiera a aquellos camaradas con ideas más “progresistas” que no osen a cruzar la línea programática del partido.
¿De qué se trata esto?
El abogado constitucionalista y militante DC, Patricio Zapata, participó en las reuniones para establecer los puntos y discusiones al proyecto de gobierno, y en especial en el tema del aborto, dentro del cual existían participantes que proponían avanzar hacia la interrupción del embarazo como un derecho de la mujer; ante estas posibles discusiones se vio en la obligación, tras una conversación con el Presidente de su Partido, Ignacio Walker, de dejar por escrito una prevención a nombre de esa colectividad; la cual manifestaba la disconformidad de la falange ante la redacción en términos generales, y no excepcionales, de la interrupción del embarazo (Fuente: Diario La Tercera, Reportajes).
Algunos dirigentes del partido suponen que ha avanzado en el texto oficial del gobierno, la dirección que establece que la interrupción del embarazo constituye un derecho de la mujer y, ello significaría la definitiva legalización del aborto.
La constancia por escrito, que ha ido siendo trabajado como documento reservado, cuyo nombre es “Conciencia y comunidad en un partido político”; elaborado por Sergio Micco y Eduardo Saffirio, presidente y vicepresidente del Centro de estudios del Desarrollo (CED), parece ir más allá de los matices en las opiniones de quienes conforman el partido Demócrata Cristiano en los temas valóricos.
El texto es explícito en fundamentar la posición del partido frente al tema del aborto, ya sea “tomándose todo el tiempo” en examinar el texto que se refiere al aborto terapéutico, como a enfrentar y neutralizar posibles divergencias a la hora de votar sobre la despenalización del aborto.
Lo interesante y delicado a la vez, es que el documento puede dar un tratamiento doctrinario que incluso podría terminar en procesos disciplinarios entre quienes no se acojan al llamado de éste, e incluso, si militantes perseveran en esa determinación “díscola”, podrían pasar a un proceso que acabe con su expulsión de la colectividad.
El texto ya está en manos de Walker y Gutenberg Martínez, y planea ser distribuido antes del 2 de marzo, fecha en que se discutirá si la falange está en condiciones de dejar o no en libertad de acción a sus parlamentarios.
¿Es posible que la reunión del 2 de marzo sea una mera declaración del manifiesto de este documento que adoctrine a sus militantes a votar de acuerdo a los principios del partido? ¿Existirá alguna discusión que llegará a un acuerdo o se producirán roces e incluso quiebres entre quienes ven un adoctrinamiento arbitrario a la libertad de conciencia?
