lunes, 30 de marzo de 2020

El encierro y la vida diaria




Coronavirus

Aquí, en Chile, la cuarentena es parcial. Sólo en algunas ciudades del país han decretado cuarentena total. En Santiago, 7 comunas; la mayor parte del sector oriente, estamos encerrados para no propagar el virus.

A todas luces esta medida es segregadora, como si quisieran proteger al 10% más rico del país. ¿Por qué no se ha decretado cuarentena total? Es lo que una y otra vez lxs ciudadanxs preguntan, no sin rabia, a las autoridades.

Y saben? tengo rabia. Siento que Chile es un país abandonado por su gobierno. Después del estallido social, nada ha cambiado concretamente. Lograr cambiar la Constitución si que es un paso gigantesco, pero las injusticias, los abusos, las arbitrariedades y desigualdades continúan. Y se hacen mas presentes en estos días. 

Tenemos mucho que cambiar, no solo la Constitución, Este modelo neoliberal salvaje ya no da para más. Familias, personas quedando sin trabajo, o tratando de mantenerlo con "permisos sin goce de sueldo"; alzas de tarifas, deudas y mas deudas.... tantas cosas, que ahora se ven difíciles de cambiar por la trampa constitucional... 

Si al menos decretaran cuarentena nacional, aunque la economía se quebrante. Es triste pensar e intuir que las vidas no valen mas que salvar la encomia...

No es el encierro lo que me tiene mal. Este encierro ha sido una bendición para acercarnos mas como familia, es una pausa obligada ante tanto torbellino vivido por décadas... lo que me atormenta es como podremos alguna vez salir favorecidos a pesar del poder de quienes son los dueños de Chile.

domingo, 21 de agosto de 2016

Los sueños y la labor (una de ellas) de ser madre


Hace unos días venia pensando acerca de las cosas alcanzadas por las mujeres a lo largo de los siglos. Logros emblemáticos que, sin duda, nos han aproximado mas a un mundo hecho por y para hombres. Y si bien han existido mujeres destacadas y luchadoras, también han tenido costos y han tenido que elegir (o renunciar) a distintas cosas.
Y es que existe un hecho que es biológicamente privativo de la mujer: ser madre. En Chile, existe preocupación por el envejecimiento de la población y se ve con alarma cómo la tasa de natalidad ha disminuido, así como la formación de familias del tipo tradicional, surgiendo diversas opciones de familia. Se han creado algunos instrumentos e incentivos a la madre que tiene uno o mas hijos, como por ejemplo, el bono por hijo que va directamente a la cuenta de capitalización de las queridas AFPs.

Pero creo que más que un bono, más que el resaltar la familia como pilar fundamental de la sociedad, hay muchos factores que se deben considerar a la hora de que una mujer decida o no tener un hijo, sea dentro o fuera del matrimonio, sola o acompañada, etc.

Resulta que, por muchas conquistas que hayamos logrado, seguimos siendo, al menos en nuestro país, mujeres tal y como se han concebido desde años y siglos atrás. No sólo somos madres, también debemos trabajar, cumplir labores de la casa, ser esposa, amante, hija, multiples roles que debemos cumplir y además, hacerlos todos bien.

A la hora de criticar el que una mujer decida no tener hijos, ya sea para cumplir algún sueño como estudiar en el extranjero, realizarse profesionalmente, lograr tener una casa, etc, se han evidenciado fuertes carencias en los argumentos que suscitan esa crítica: No hay como el amor de madre, dicen; la mujer se siente realmente realizada al tener hijos; el padre puede aportar en la crianza y en la casa, pero es la mujer la que debe llevar mayoritariamente el quehacer del hogar. Y se cruza un sentimiento de culpa hacia las que, por opción o, queriendo o no, tenemos hijos. Debemos ser eficientes y eficaces en el trabajo, donde aun el sueldo sigue en desventaja con el hombre haciendo la misma tarea; pagando el costo de una "buena crianza" de los niños, porque es la mujer la que debe estar ahí cuando los niños se enferman, cuando tienen que hacer tareas, cuando enfrentan problemas. El rol del padre en estas labores que eran exclusivas de las mujeres ha ido creciendo hacia una crianza compartida. Pero aún existen mucho prejuicios y tapujos que sufrimos las mujeres que tenemos que ser mutifuncionales. Y quisiera detenerme en este punto, dando un ejemplo: en el embarazo adolescente, muchas veces la joven debe dejar de estudiar, es calificada por muchas personas como "irresponsable" por no haberse cuidado, y su vida da un giro por completo. Mientras el padre adolescente, asumiendo o no su incipiente paternidad, puede seguir su vida tal y como era antes de procrear a un hijo. El peso que cargamos las mujeres es sin duda mucho mayor que el del hombre en este caso, teniendo que renunciar muchas veces a los sueños que teníamos. Y ha pasado que, a medida de que los hijos crecen, esas madres, en forma intencionada o sin querer, proyectan sus frustraciones y deseos propios en sus hijos e hijas, intentando que ellos vivan los que ella no pudo; sin lograr entender que, el tener hijos es una enorme responsabilidad, pero a la vez tiene esa cuota de entrega que es tener la capacidad de dejarlos crecer y decidir sobre sus propias vidas. Chile aún tiene un largo camino que recorrer si pretende tener una mayor tasa de natalidad e incentivos para que las mujeres decidan ser madres.

lunes, 11 de abril de 2016

jueves, 19 de noviembre de 2015

Atentado al corazón del Estado Occidental






Lo que ha sucedido el día viernes pasado en Francia es un resumen de que religión y política van de la mano, y parecen ser una y la misma. Atacando el corazón del iluminismo, la tolerancia, la ilustración, la revolución francesa y sus principios de libertad, igualdad y fraternidad. Todo eso ha sido borrado de un plumazo ante estos ataques terroristas en París. Hoy la Torre Eiffel se silencia y apaga sus luces. La ciudad de la luz está de luto. La religión política, esa que no tolera, esa que destruye, esa que quema, flagela, ha imperado hoy para nuestra desgracia. Es un duro golpe a la cuna del Estado Moderno Ocidental.

miércoles, 23 de septiembre de 2015

lunes, 7 de septiembre de 2015

¿Cual es la identidad del fútbol chileno? Selección versus equipos de fútbol

Resulta un fenómeno digno de explicarse socialmente, las respuestas y actitudes de las hinchadas cuando se trata del equipo de sus amores o de la selección chilena. Un ejemplo de ello fue la misma Copa América, en donde, pese a trances ocurridos como el accidente de Vidal, la hinchada finalmente perdonó el episodio y siguió apoyando incondicionalmente al equipo. La sed de triunfo pudo más ante el error cometido. Pero también es posible analizar otros aspectos que con el tiempo se han dado en las personas que siguen a la "Roja"
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Podría decirse que el comportamiento de un hincha de la selección está muy determinado por un nacionalismo que surge incitado por los medios y también por el mercado. El hincha de la selección hoy en día es un ser consumista. Ya no bastan los asados al lado del televisor comprado para el evento. Tambien hay todo un merchandising que consiste en bubuzelas, gorros, máscaras, pinturas de cara, etc. Comprobado estuvo en la Copa América, en donde los tradicionales "sanguches de potito" fueron desplazados por "combos" de hamburguesas a precios altísimos.  Esta afirmación queda plasmada y mejor explicada en la publicación de Eduardo Santa Cruz "De sentimiento popular a marca registrada. Fútbol, identidad y nacionalismo en Chile".
Asimismo, Alabarces en su artículo "Fútbol, leonas, rugbiers y patria. El nacionalismo deportivo y las mercancías", habla acerca de este "sentimiento de nacionalismo" que se apodera de los hinchas. Un nacionalismo mas bien visto como mercancía. Apoyo a ganador, si se pierde, se retira el apoyo (hasta las últimas dos Copas del Mundo y la Copa América, los chilenos se excusaban con los triunfos morales).

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Distinto parece ser el escenario de los hinchas de los clubes. Los llamados "hinchas de verdad". Esos que van siempre al estadio, apoyando a su equipo en las buenas y en las malas. En una especie de "tribalismo" según Alabarces, el hincha de un equipo construye una identidad, una pertenencia y una cultura en torno al equipo de sus amores, el cual puede llegar a ser superior al sentimiento por la selección nacional, que puede abarcar a todo un país, pero a nivel de consumo más que admiración  y amor a la camiseta. Quizás ahora, siendo Campeones de América, estemos dando un giro a esa hipótesis y la Selección Nacional se acerque a ese sentimiento de entrega total de la hinchada, más allá del consumismo o del escape a los avatares y acontecimientos políticos y sociales que estén permeando a un país.

Claudia González V.

viernes, 4 de septiembre de 2015

¿Qué queremos por transparencia? ¿Qué queremos por país?



Transparencia, palabra tan escuchada estos meses; la relación entre dinero y política se ha hecho mas presente que nunca con los casos de boletas ideológicamente falsas en Penta, luego Soquimich, y el caso Caval que envuelve al mismísimo hijo de la Presidenta Bachelet. Todo el espectro político parce haber sido "manchado" por la temida corrupción, aun  cuando ya los políticos venían de capa caída en la percepción de credibilidad de las personas. Hoy sin embargo, estamos ante una crisis de representatividad en los partidos, e incluso en las autoridades e instituciones públicas.

¿Qué pasó?

Con el retorno a la democracia, los chilenos pensábamos que la "alegría llegaría". Sin embargo, la dictadura se había encargado de dejar muchas amarras que no permitieron hacer los arreglos que el pueblo y el nuevo gobierno esperaban. Teniendo a Pinochet cono Comandante en Jefe del Ejército, con una Constitución llena de resquicios que hasta el día de hoy no han podido ser cambiados, una carta a toda vista no representativa del país, sino de unos pocos. Al mismo tiempo, la política de intentar mejorar "en la medida de lo posible", inició el descontento de quienes vislumbraban un mejor camino para Chile. Por si fuera poco, la semilla del neoliberalismo ya había sido sembrada y empezaba a dar sus frutos. Esto fue sumando a que quienes estaban ahora en el poder se "encantaron" con viejas y malas prácticas. Mucho se dijo que Chile no era un país corrupto, como lo eran muchos otros países de latinoamérica. 

Con el correr de los años, los gobiernos de la Concertación hicieron los cambios que pudieron, pero nunca estructurales. Mucha negociación con los empresarios, haciendo trajes a la medida para que estos no expresaran a los cuatro vientos la temida "fuga de capitales e inversión extranjera". El cobre, con la mejor valorización de años, entregaba dinero y crecimiento al país, pero los extranjeros dueños de las mineras no pagaban un peso de sus ganancias. Por otro lado, los cambios hechos en dictadura en educación y salud hicieron que los colegios municipales tuvieran una pésima calidad, una salud pública deficitaria e irregularidades en los sistemas de pensiones y salud que, siendo privatizados, convirtieron a la salud y la educación en bienes de consumo y no en un derecho.

Los chilenos nos "acostumbramos" a los nuevos tiempos. Pero en 2006 llegó el primer indicio de que las cosas no iban por buen camino. Los secundarios y su "revolución pingüina" dieron señales de que al menos la educación pública debía cambiar. Pero no se hizo nada al respecto.
Ya en 2011, bajo el primer gobierno de derecha después de unos 40 años, se puso en el tapete el descontento de la ciudadanía por los gobiernos de la Concertación y sus nulos avances en temas medulares. Al mismo tiempo, el marco de las manifestaciones sociales, iniciadas por los universitarios, exigiendo una educación laica, gratuita y de calidad, logró movilizar a muchas personas que tenían dormidos sus sentidos y que despertaban a una realidad que no les gustaba. Se ponía en tela de juicio la calidad de la educación, sus principios, valores, y su estructura. Esos jóvenes, que ahora son Diputados de la República, sembraron una nueva semilla: la de la lucha social por demandas no satisfechas. Aún así, siendo positivo este gran paso, no se han logrado aglutinar las distintas demandas, las que parecen ser mas individuales que colectivas, salvo el tema de la educación. Pero ya es un comienzo.

En el segundo gobierno de Michelle Bachelet, con las promesas de una reforma tributaria, una educación gratuita y de calidad, una reforma laboral e incluso una nueva constitución, salen a relucir varios escándalos de corrupción, sumados a otros relacionados con la colusión de farmacias, "perdonazos" de impuestos al retail y otros, los que, a pesar de ser investigados, han hecho crecer el descontento y escepticismo de la ciudadania en las instituciones. El símbolo de todo esto, se vio reflejado en el escándalo de corrupción en el que se vio involucrado el hijo de la Presidenta y que está en investigación, junto a un Gobierno que ha tratado de volver a la política de los consensos mas que a la realización de las promesas de reformas estructurales que cambien el modelo de país que tenemos. Existe la sensación de un desorden, de una Presidenta sin mayor apoyo de sus partidos, con un manejo político errático y cambiante. El piso se ha movido, ya que políticos de todo los bandos se han visto envueltos en escándalos que rayan o está derechamente involucrados en corrupción. Las instituciones como los partidos políticos, si ya estaban deteriorados, hoy carecen de toda credibilidad como representantes de la ciudadanía, la que espera desarrollarse en movimientos sociales que ayuden a reivindicar los valores perdidos en el país y que devuelvan un Chile distinto, no vendido, lo cual, a estas alturas, llama a todas voces al cambio de la actual Constitución considerada ilegítima, por una en que pudiesen estar involucradas la mayor parte de las voces y actores que representan a un país que quiere cambiar. El Gobierno poco se ha pronunciado al respecto y deja claro que en esta administración no será posible cambiar la carta magna, aun cuando hay acuerdo en el cambio. En lo que no hay acuerdo, es en la forma de este cambio. Se ha propuesto un plebiscito y una asamblea constituyente. Pero una vez más los actores que se pueden ver perjudicados por esta modalidad, están poniendo trabas, siendo el Gobierno incapaz de resolver al menos el mecanismo del cambio.

viernes, 3 de julio de 2015

Los Medios de Comunicación y la realidad construida a su antojo (Copa América)



Llegamos al final de la Copa América. la anhelada copa que Chile no ha conquistado nunca y que ha centrado todas sus esperanzas en esta oportunidad, siendo ademas los anfitriones de este espectáculo. Todo se ha ido dando para que la llamada "generación dorada" llegue a disputar contra Argentina el título. Pero lo que debió ser un sano anhelo, se ha visto empañado por varias actitudes que, más allá de lo futbolístico, han construido una especie de rencor e incluso odio hacia la selección chilena en particular, y hacia el pueblo chileno en general.

Esto tiene y no tiene que ver con actitudes de algunos futbolístas, como el tan comentado "dedo de Jara" a Cavani en el difícil partido contra Uruguay. Jara, en medio del partido, introduce su dedo en la parte posterior del jugador uruguayo Edinson Cavani, quien reacciona dándole un golpe al chileno, lo que terminó en su expulsión. Más allá del gesto antideportivo de Jara, es una realidad en el tiempo que en el campo de juego se hagan este y otros tipos de amedrentamiento hacia los jugadores. Lo de Jara fue impresentable. Pero más que eso, mi tesis apunta a que son los medios de comunicación, especialmente los escritos, que no sólo ensalzan esta actitud. Llevan el tema hacia un chovinismo exagerado, hablando de una "Generación Dorada", "los mejores de todos los tiempos", incluyendo comentarios de todo tipo a los rivales de Chile. Incluidas palabras de la Presidenta chilena. Esta actitud ha construido una realidad en que los chilenos, la selección chilena, no sólo está orgullosa de lo que hizo Jara, sino que además desafía y se ríe de sus rivales, de los demás equipos en juego, generando un sentimiento de antichilenismo, un rencor e incluso odio para que Chile no gane ahora y nunca la Copa. Es una lástima que los medios de comunicación promuevan un chovinismo altanero, saque de contexto frases determinadas y muestre a un pueblo chileno prepotente y sin respeto por los países participantes, lo que es falso en su mayor medida. Esto lleva a una animadversión y a una escalada de expresiones racistas, xenófobas y sin respeto por el otro. Esto no puede ser. Somos Latinoamérica, y aunque estemos al sur de Estados Unidos, nos debemos lealtad, respeto mutuo y ojalá unidad. Los medios nos utilizan como guerreros en un campo de batalla sangriento, de vida o muerte, que trasciende más allá del tema futbolístico. Es político, cultural y social. Y esto está mal. Muy mal.

Pasíon, muerte y resurrección de Arturo Vidal: La Copa América y el Chile que somos



La Copa América que se está realizando en nuestro país, no se ha vuelto precisamente el bálsamo de invisibilidad que prometía ante los acontecimientos que suceden en el país. con el logrado marketing del nacionalismo y pasión infinita a la Roja de todos que se da en este tipo de campeonatos, el anhelo y creencia de que esta "es" nuestra oportunidad de ganar algo. Con esta generación dorada de jugadores que dan que hablar en el fútbol europeo y en las ligas mas exigentes del mundo, la copa está más cerca que nunca, y los triunfos morales se miran del otro lado del espejo. Toda una ilusión óptica para quienes vibran con la excusa del partido para paliar sus propias carencias y dolores.
Una generación única, donde los jugadores han sido calificados de héroes, y mitos. arquetipos que muestran que los sueños se pueden lograr; más es importante recordar que todo ello implica un gran esfuerzo y disciplina; atributos pasados por alto en las generaciones aspiracionistas que buscan un talento ligado a millones de dólares, autos ostentosos y la rubia linda de la mano.

El accidente protagonizado por Arturo Vidal la semana pasada, dejó en evidencia que ni siquiera la Copa América puede escapar de nuestra actual realidad. El héroe, el rey Arturo se había caído del pedestal, en un incidente que pudo ser mucho peor, pero que evidenció que los ídolos pueden tener pies de barro. Detenido por manejo en estado de ebriedad, el mejor jugador chileno en la Copa  hasta ese día dejaba en evidencia que, pese a ser un triunfador en la liga italiana y europea, llegando a Chile se comportaba como el Vidal de otros escándalos. ¿Qué podría pasar con él? tanto en las redes sociales como en forma presencial, existió apoyo y juzgamiento al comportamiento del jugador, quien pudo matar a alguien si no fuese tan afortunado. Se esperaba por muchos un castigo ejemplificador, aún cuando ello nos costara el sueño de obtener la primera Copa América. Sampaoli entonces, dio una señal de moral en que, a pesar de todo esto, el fin justifica los medios. No sólo calificó el acto de Vidal como un error, sino que le dejaba en el equipo por ser un elemento importante para los objetivos del plantel. Luego, Arturo pide perdón, llora y vuelve a entrenar. El día viernes recién pasado, la Roja de Chile gana por goleada a Bolivia, clasificando en primer lugar para los cuartos de final.

¿Qué señales nos entrega este episodio?

En primer lugar, se entrega como información que hay privilegios, y la igualdad ante la ley se vuelve a cuestionar. Tal vez no era necesario expulsar a Vidal, pero castigarle, al menos con un par de partidos, hubiese dado una pequeña señal

En segundo lugar, la imagen de ídolo cae al suelo. Algunos hinchas que despedazaron a Vidal, otros que lo apoyaron, pero reflejando la pequeñez y fragilidad con que se maneja la idea de "ejemplo"

En tercer lugar, y como están los tiempos en nuestro país, la credibilidad de Sampaoli se vuelve a cero. O se cuestiona de tal modo que, se trastocan algunos deberes propios de una concentración: la disciplina, la obediencia, lea responsabilidad ante un evento de tal magnitud como lo es la Copa América.

En último lugar, nos queda el sabor de que "los medios justifican los fines". Vidal siendo una figura importante en la selección, en vez de ser cuestionado o interpelado al menos por el delito que cometió, el que fue calificado de "error", no sólo jugó en el siguiente partido; sino que se visibilizó ante todos que ha que ganar como sea. Esta es una mala señal, en que incluso el deporte se ve permeado por lo que pasa en la política en nuestro país.

El sábado se juega la final ante Argentina. La gente ya olvidó. La memoria una vez más queda atrás.