viernes, 3 de julio de 2015

Pasíon, muerte y resurrección de Arturo Vidal: La Copa América y el Chile que somos



La Copa América que se está realizando en nuestro país, no se ha vuelto precisamente el bálsamo de invisibilidad que prometía ante los acontecimientos que suceden en el país. con el logrado marketing del nacionalismo y pasión infinita a la Roja de todos que se da en este tipo de campeonatos, el anhelo y creencia de que esta "es" nuestra oportunidad de ganar algo. Con esta generación dorada de jugadores que dan que hablar en el fútbol europeo y en las ligas mas exigentes del mundo, la copa está más cerca que nunca, y los triunfos morales se miran del otro lado del espejo. Toda una ilusión óptica para quienes vibran con la excusa del partido para paliar sus propias carencias y dolores.
Una generación única, donde los jugadores han sido calificados de héroes, y mitos. arquetipos que muestran que los sueños se pueden lograr; más es importante recordar que todo ello implica un gran esfuerzo y disciplina; atributos pasados por alto en las generaciones aspiracionistas que buscan un talento ligado a millones de dólares, autos ostentosos y la rubia linda de la mano.

El accidente protagonizado por Arturo Vidal la semana pasada, dejó en evidencia que ni siquiera la Copa América puede escapar de nuestra actual realidad. El héroe, el rey Arturo se había caído del pedestal, en un incidente que pudo ser mucho peor, pero que evidenció que los ídolos pueden tener pies de barro. Detenido por manejo en estado de ebriedad, el mejor jugador chileno en la Copa  hasta ese día dejaba en evidencia que, pese a ser un triunfador en la liga italiana y europea, llegando a Chile se comportaba como el Vidal de otros escándalos. ¿Qué podría pasar con él? tanto en las redes sociales como en forma presencial, existió apoyo y juzgamiento al comportamiento del jugador, quien pudo matar a alguien si no fuese tan afortunado. Se esperaba por muchos un castigo ejemplificador, aún cuando ello nos costara el sueño de obtener la primera Copa América. Sampaoli entonces, dio una señal de moral en que, a pesar de todo esto, el fin justifica los medios. No sólo calificó el acto de Vidal como un error, sino que le dejaba en el equipo por ser un elemento importante para los objetivos del plantel. Luego, Arturo pide perdón, llora y vuelve a entrenar. El día viernes recién pasado, la Roja de Chile gana por goleada a Bolivia, clasificando en primer lugar para los cuartos de final.

¿Qué señales nos entrega este episodio?

En primer lugar, se entrega como información que hay privilegios, y la igualdad ante la ley se vuelve a cuestionar. Tal vez no era necesario expulsar a Vidal, pero castigarle, al menos con un par de partidos, hubiese dado una pequeña señal

En segundo lugar, la imagen de ídolo cae al suelo. Algunos hinchas que despedazaron a Vidal, otros que lo apoyaron, pero reflejando la pequeñez y fragilidad con que se maneja la idea de "ejemplo"

En tercer lugar, y como están los tiempos en nuestro país, la credibilidad de Sampaoli se vuelve a cero. O se cuestiona de tal modo que, se trastocan algunos deberes propios de una concentración: la disciplina, la obediencia, lea responsabilidad ante un evento de tal magnitud como lo es la Copa América.

En último lugar, nos queda el sabor de que "los medios justifican los fines". Vidal siendo una figura importante en la selección, en vez de ser cuestionado o interpelado al menos por el delito que cometió, el que fue calificado de "error", no sólo jugó en el siguiente partido; sino que se visibilizó ante todos que ha que ganar como sea. Esta es una mala señal, en que incluso el deporte se ve permeado por lo que pasa en la política en nuestro país.

El sábado se juega la final ante Argentina. La gente ya olvidó. La memoria una vez más queda atrás.

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